martes, 7 de agosto de 2007

Un par de locas.


Anoche tuve una terapia estupenda. Salté, di vueltas, pegué gritos y me reí tanto que el corazón se me salía por la boca y tenía el estomago del revés. Y no, no fue una juerga de alcohol y sexo. Fue una juerga de chuchus (nombre que las especialistas técnicas en la materia, mis primillas, le dan a todo tipo de chucherías), cosquillas y vuelo de peluches.


El par de locas son mis primas pequeñas. Tienen 3 añitos y se llevan 20 días. Están como cabras y tienen una energía increíble. Anoche fui a visitarlas porque si me quedaba en casa, ésta se me vendría encima. Cuando llegué a la casa, los padres de ambas niñas (son primas entre ellas también) estaban en el patio haciendo la sobremesa de la cena. Las pequeñas estaban viendo una peli en el dvd portátil. Estaban tranquilas y calladas. Me senté a charlar un rato con mis primos y de vez en cuando, las picaba un poquito.


Una de ellas, la más traviesilla, me dice muy bajito... al cuarto de Alex... Y, pues bueno, al cuarto de Alex, su hermano mayor que no estaba en casa, subimos las tres. Empezaron con calma. Solo estuvieron a punto de cargarse el coche teledirigido del hermano y volaron los peluches de encima de la cama. No sé en que momento comenzaron con las cosquillas y a saltar en la cama pero ahí ya llegó el desmadre. Pegaban unas voces de locas... y yo... Pues a seguirlas. Al rato subió mi hermana que nos estaba escuchando desde el patio y se unió a la juerga. Di tantas vueltas con ellas en brazos que una de las veces la que cayó redonda en la cama fui yo.


Cuando ya bajamos a donde estaban los "adultos" me dice el padre de una de las niñas... prima, estás sudando! Y se extrañaría, el tío.


Anoche las niñas cayeron en la cama redondas, seguro. Pero no fueron las únicas. Y esta mañana me he levantado con la sonrisa puesta. Voy a patentar la terapia!

lunes, 6 de agosto de 2007

Necesito a Mafalda.

Viene una semana movidita. Y después de ésta, mi jefe-compañero-amigo coge vacaciones. Me abandona. Y no empecéis a sacar deducciones de los motivos que tengo para echarlo de menos. Es el jefe de obra, y nos quedamos solo el encargado de la obra y yo. Cualquier problema tengo que resolverlo yo. Y en la obra pueden surgir muuuuchos problemas en dos semanas. Me asusta un poco... El bromea, dice que ahora voy a ser jefa de obra en funciones. Pero no tiene ni puta gracia...

Encima ayer me entero que en vez del jueves, como yo esperaba, mi chico no llega hasta el lunes. Y yo no tengo mucho más ánimo para seguir esperandolo. Además la fecha de partida es la misma, lo que significa que son días que pierdo. Y no sabéis como necesito quedarme abrazada, en silencio, y sentir que todo puede funcionar. No estoy hecha para la distancia. Hay veces que todo se me hace demasiado cuesta arriba.

Tampoco es para tanto, pero hay días que se hace un poco más dificil sonreir. Pero no es nada que no arregle un rato de lectura de Mafalda.

Besos para todos.

viernes, 3 de agosto de 2007

Un poco sobre mi. Dedicado a la curiosidad de Mara.


Por sugerencia de la curiosidad de Mara os voy a contar algunas cosillas sobre mi. En realidad tenía pensado hablar de mi tatuaje, y de lo que me costó tomar la decisión definitiva de que me estuviesen clavando una aguja durante 45 minutos (es pequeñito). De que para mi es una seña de identidad y de decisión, etc etc etc. Pero cuando vi el comentario de Mara, pues pensé que tenía una buena excusa para hablar otro poco de él, que al fin y al cabo, y como habéis podido comprobar los habituales (yaves, mara, kafrune, bastian y lenita) es mi hobby favorito.

Primero voy a comenzar por mi. Me preguntaste donde trabajaba. Pues soy administrativa en el ramo de la construcción. Llevo año y medio en el puesto de trabajo, es el tiempo que lleva la empresa haciendo una obra en mi pueblo. No estudié administración, ni empresariales, ni económicas... Eran carreras que me parecían frías. Además mis profesores de economía del instituto (soy de la ESO) consiguieron que le cogiera cierta alergia a la materia, y todo lo relacionado con ella. Creo que nunca me ha gustado mucho estudiar el dinero (que sí gastarlo, en viajes, libros, conciertos, ropa, regalos varios...) y siempre he tenido una conciencia proletaria muy acentuada por mis padres, lo que hacía que chocase constantemente con los principios que me intentaban inculcar mis profesores.

Por circunstancias de la vida, económicas y de falta de redaños, fundamentalmente, no estudié lo que quería. Me hubiese encantado estudiar Historia, Periodismo, Filología (hispánica o incluso inglesa)... Siempre he querido ser escritora, y consideraba que eran carreras que me podían enseñar algunos trucos, y a moverme por los círculos adecuados. Sé que para escribir hace falta mucho más que una carrera, y que realmente lo de menos es la carrera... En fin, que de escritora nada, no tengo el talento, imaginación, constancia, etc, necesarios para escribir, así que dejo de irme por las ramas y sigo con lo que os contaba.

Pues eso, que me vi estudiando Derecho. Una carrera que nunca me había llamado la atención. Ha habido cosas que me han encantado (Historia del Derecho, Laboral y Penal) y otras que he odiado (Civiles varios, Administrativo, Financiero...) Y sé que ello no se debe a la materia en sí sino a los profesores. Soy así. Con un poquito de esfuerzo puedes conseguir que me ilusione cualquier cosa. Con 16 años estuve apunto de desafiar todos mis años de letras a las espaldas, años de odiar todo lo que oliese a ciencias y cambiarme de bachillerato para estudiar Matematicas (pero si siempre las había odiado!) porque tuve una profesora que disfrutaba tanto con las matematicas, que me contagió su entusiasmo.

Y eso, resumiendo, que para llevar la contra a mis sueños de pequeña, he acabado estudiando Derecho y trabajando de Administrativa. Ahora, y viendo que la obra se acaba, estoy empezando a buscar trabajo de nuevo. Fundamentalmente y por lógica de curriculum, estoy buscando trabajo de administrativa, abogada junior y un poco en la banca... Todo eso para no perder la costumbre de contradecir a mis sueños, claro. Pero son trabajos a corto plazo y por curiosidad, ver hasta donde puedo llegar. Dentro de poco, probablemente, (un año, dos o tres, más o menos), me deje de pamplinas y me ponga a estudiar en serio las oposiciones de secundaria. Dar clase me fascina. He hecho algunas charlas en la universidad, como colaboradora de una ex-profesora, y fue alucinante. Si alguien conoce algún rector dispuesto a contratar a alguien sin experiencia, llamadme inmediatamente... jeje ;)

Creo que sobre mi ya he hablado bastante. Ahora voy a hacerlo sobre él. Me preguntabas como lo conocí, si fué un amor de verano. Pues casi. Ha sido un amor de veranos, navidades y semanas santas.

Aunque su familia era de mi pueblo, ellos, sus padres y él, vivían bastante lejos. Eso no les impedía venir todos los años de vacaciones. Todos los veranos, en Navidad y para Semana Santa. Al principio solo lo conocía de vista, y nada, nunca me llamó demasiado la atención. Las niñas (tendríamos 10 o 12 años) estaban todas locas con él. Era la novedad. Pero yo andaba loca por un alemán que venía, también, a pasar las vacaciones. Mi pueblo es como el de verano azul, pueblos de pandillas que solo se reúnen en verano.

Pasaron algunos años, y como solo nos llevabamos dos, empezamos a coincidir en algunos amigos. Es lo que tiene vivir en un pueblo pequeñito. Desde la primera vez que me lo presentaron me quedé un poco pillada. Me encantó. Y eso que llevaba años viendolo pasar y nada. Pero aquel día fue distinto. Ambos estaríamos en el instituto. Yo tendría unos 14-15 años, más o menos. Era un encanto. Distinto a los brutazos que conocía de mi pueblo. Un tío inteligente, nada prepotente, sensible y que no le importaba demostrarlo. Me gustaba muchísimo, pero casi no nos concíamos. Además en poco tiempo, se colgó de una de nuestras amigas en común, y me dejó a mi suspirando por él.

Soy una tía muy discreta, así que pasaron unos 8-9 años, sin que él se enterase de nada. Hace unos tres años o así, empezamos a llevarnos mucho mejor. Siempre había habido una simpatía mutua importante (eso se notaba) pero nunca quedabamos entre nosotros, sólo coincidíamos. Yo seguía suspirando por él. Durante el curso me encandilaba con cualquiera, en las vacaciones me colgaba de él hasta las cachas. El caso que en los últimos años cogimos mucha confianza, charlabamos mucho entre nosotros, había cierta complicidad especial.

El verano pasado fue alucinante. Saliamos juntos casi todas las noches. Le presenté a mi grupo de amigos, y se llevaban genial. Nos divertíamos un montón. Yo que ese invierno creí que lo había olvidado por completo, me di cuenta que siempre volvía el cab... a mi cabeza con más fuerza. De repente el acercamiento fue un poco más allá, y comenzaron los gestos dudosos, los comentarios especiales, algunas miradas, un roce de la mano, un abrazo para quitar el frío...

A nuestro alrededor todos bromeaban y nosotros lo negabamos en rotundo. Anda ya! si es un colega... Pero tanto fue el cantaro a la fuente...

Una noche, la última noche en España, lo fui a llevar a casa, y nos dejaron solos. Con una vil excusa, conseguí que se quedara un rato en un banco en su puerta. Y a las 6 de la mañana estabamos los dos sentados, comiendo una manzana, callados y mirando al suelo. Como quinceañeros. Soy cobarde. Muy cobarde. Pero si seguía callada sabía que me iba a arrepentir toda la vida. Así que tome aire, y le solté todo. Bueno, todo no, que me daba miedo asustarle (años loca por sus huesos) pero si que llevaba tiempo dandole vueltas a la cabeza, que me gustaba. y para mi sorpresa él dijo que también. Y empezó a soltar un montón de cosas que no me esperaba... Y ha sido una de las noches más bonitas de mi vida. No voy a olvidar nunca todo lo que sentí. Como me temblaban las piernas mientras hablabamos, como estuve en mi cama desde las 7.30 de la mañana hasta las 11.30 que me avisaron mis padres para la playa, sin pegar ojo y con el corazón a 1000. La sonrisa que no se me caía de la boca a pesar que sabía que no lo vería hasta pasados unos meses... Los primeros meses no me lo creía del todo (casi sigo sin creermelo) Y lo único que quería era que le durase lo suficiente ese cariño imprevisto para poder disfrutarlo de cerca y no a través del ordenador.

Con altibajos y todo, sigo viviendo en las nubes. Sigue sorprendiendome todo lo que estoy descubriendo de él y de mi. Ha sido el único que ha conseguido hacerme llorar con un beso. Ni de pena ni de alegría, de sentimiento. Es una sensación que no puedo explicar, pero juro que fue alucinante. Supongo que fue una momentanea toma de conciencia, a través de sus labios y su lengua, de lo que suponía tenerlo. Tenerlo de verdad. Saber que no era un capricho de un rato.

Así que, como finalización de esta pedazo de entrada que vais a tener que leer en fascículos, os pongo una cita de uno de mis libros favoritos, Atlas de geografía humana. Se ha convertido en el mejor resumen de mi vida, alguien describió la cita como la frase de una mujer que no se cree su suerte.

<<...A veces las cosas cambian. Parece imposible, es increíble, pero, a veces, pasa.>>

(Que pastelera me ha quedado la segunda parte de la entrada. Espero que ninguno sea diabetico)

miércoles, 1 de agosto de 2007

Divagando...

Sé que ultimamente estoy un pelín apática con el blog. Pero bueno, va por temporadas como todo. No me apetece demasiado escribir, y cuando me apetece no es el momento.

Supongo que parte de la culpa la tiene que estoy buscando trabajo. La obra en la que trabajo se acabará en octubre o noviembre y me he puesto a buscar curro. Algo va saliendo pero los salarios son bajisimos. No sé. Pues eso, que poquito a poco voy buscando por si no siguiese en la empresa. Todo esto para decir que entre el curro (me la paso pegada al ordenador) y que cuando llego a casa me engancho al infojobs, pues me quedan pocas ganas de seguir con nada.

Por otra parte estoy algo rara con respecto a él. Mi ÉL con mayúsculas. Creo que la palabra exacta es que estoy a la expectativa. Ultimamente (semana y media más o menos) noto más la distancia. Me faltan cosas, y si bien, esta vez no me ha dado un ataque de inseguridad, me siento un poquito sola.

Quizás todo eso influya en mi falta de actividad. Estoy saliendo menos, y todo se vuelve esperar el fin de semana del 10 de agosto para verlo de nuevo. Creo que he parado mi vida, y eso no me gusta. Desde ayer ya decidí que se acabó. Me fui a la playa con mi jefe-compañero-amigo. Y lo pasé muy muy bien. Me reí, jugamos a las palas (un topicazo), tuvimos momento introvertido leyendo cada uno su libro y rato final de charla filosofico-vital. Analizando visiones, caracteres y experiencias. Comparando nuestros YO y nuestros TU. Y vimos atardecer. Me gusta ver la belleza natural con alguien así al lado. Disfruta con cada matiz, al igual que yo, pero él lo comenta y lo mío es el silencio. Yo miro silenciosa el horizonte. Y él me llama la atención sobre cada color y lo que le sugiere.

Acabo de acordarme de las dudas que se suscitaron entre nuestros blogs enlazados sobre si la amistad entre distintos sexos puede realmente existir. Creo que sí. Tenemos la misma edad (mi jefe y yo). Ambos tenemos nuestras parejas lejos (el la ve cada fin de semana, yo lo veo una vez cada mes y medio) y salimos mucho solos. Pero nuestras charlas favoritas es sobre ellos. Sobre lo que nos hacen sentir, lo mucho que los necesitamos. Yo estoy acostumbrada a tener entre el sexo masculino a mis mejores amigos, él es la primera vez que siente que una chica es su amiga de verdad. Supongo que nos apoyamos el uno en el otro para pasar nuestra soledad.

En definitiva, y dejando de divagar, que voy a salir más. Que no quiero que mi vida se convierta en un esperar momentos. Por mucho de menos que lo eche, tengo que rehacer mi vida para aguantar el tiempo que estamos separados. En el mejor de los casos aún nos quedan varios añitos de estar así.

Ah! y que voy a escribir más. Prometido. Para mañana, o esta tarde, ya tengo tema.

Un beso para los que están de vacaciones... Y más de uno para los que nos queda currar...

lunes, 23 de julio de 2007

Por la libertad de expresión.


Porque es una pena que la censura haya sobrevivido aún en la supuesta democracia. Porque no deberían ser intocables, ni siquiera deberían ser. Y porque estoy hasta los cojones de pagar pañales de marca y colegios privados.

Petición.

Esto es una petición de ayuda. A ver si a ustedes se os ocurre algo. Quiero hacer un regalo, uno especial. Tengo pensado dos opciones posibles pero necesito algo de orientación.

Una de las opciones es un libro de leyendas. El regalo es para alguien que estudia las estrellas, pero dejando a un lado la parte cientifica, también le encantan los cuentos, las leyendas, la mitología, la magia en general. He estado echando un ojo por ahí (en internet) y hay varias opciones pero ninguno me acaba de convencer. Sería más fácil si pudiese tenerlos en las manos pero no tengo ninguna fnac cerca. Uno de los titulos es Cuentos del sol, la luna y las estrellas. Parece más infantil, pero tiene algo magico en la portada. El otro se llama Mitología, tiene 500 p. y está llenos de obras maestras del arte para ilustrar. Es más serio pero hace un recorrido por historias de todo el mundo. Si alguien conoce alguno de los dos, o tiene algun libro fetiche sobre el tema, por favor, un poco de orientación...

Otra de las opciones es un cuaderno de viajes personalizado. Una especie de agenda, donde hacerle una introducción con los viajes a los que hemos ido juntos, y con hojas donde escribir notas sobre viajes futuros, lugar para fotos, textos (canciones, sobre todo), mapas. Tengo una ligera idea. De hecho podría hacerlo yo, en plan manualidad, pero me gustaría una buena impresión y aún más, una encuadernación chula. Papel reciclado, y tapas de cartón o con hojas secas. Algo así. He visto que hay algunas opciones en internet, pero todo lo que encuentro son agendas y no me permiten hacer todo lo que quiero. Además la estética es un poco "plástica". Hace mucho, de casualidad, encontré una pagina de regalos personalizados, ahí si me venía un cuaderno de viaje, pero no lo encuentro. Si teneis alguna idea... Quizás yaves? No sé.

También se admiten otro tipo de ideas o sugerencias. Los chicos son bienvenidos, porque es para un chico el regalo. Pero es un chico muy especial. Le gusta lo magico, las historias, el arte, la literatura, el cine, conocer mundo... Tiene una sensibilidad increíble (más que yo, y eso que las tías siempre vamos de sensibles) y quiero hacerle un regalo que tenga algo de original y mucho de personal. Que se de cuenta que solo se lo podría haber regalado a él. Tengo un mes para preparar lo que sea... Si me ayudais...

Gracias, chicos, y perdonadme el morro que le he echado, utilizando el blog y vuestra confianza para pediros este tipo de ayuda.

Besos.

viernes, 20 de julio de 2007

En dique seco.


Estoy en dique seco. No sé me ocurre como escribir. No que escribir, sino como. Hay mil cosas sobre las que podría. Un viaje maravilloso, una ciudad de callejones donde perderse, de reflejos en el agua, de sensaciones. De pasear por una plaza casi desierta en una noche despejada, con piedras centenarias rodeandonos, y pararnos en medio de ella. Y al ritmo que su voz y su mano marcaban, las líneas iban uniendo estrellas, formando dibujos, como cuando pequeños empezabamos a trazar uniendo puntos, y se decoraba el cielo nocturno con figuras llenas de historias que contar.

O de despertarme de madrugada por sentir su brazo rodeandome la cintura y su aliento acercandose a mi nuca. Poder darme la vuelta y ver los ojos abiertos, somnolientos aún, clavados en los míos. Y despertarme a base de besos, perezosos y tiernos los primeros, hasta que se nos iba calentando el alma y la madrugada.

O de la ausencia de la vuelta, cuando al girarme en la cama para apagar el despertador que reclama mi puesta en marcha, tan sólo encuentro aire, y ningún brazo que ciña mi cintura. Y ningunos ojos que sonrían somnolientos. Y ninguna boca que reclame mis labios y mi cuerpo. Sólo su ausencia y mi soledad.

Que duros se hacen estos primeros días de acostumbrarse al ritmo cotidiano. De llenarse las horas de actividades insulsas para que los recuerdos no amenacen con desmoronarme. Y no estoy triste, porque no puedo estar triste por haber pasado unos días increíbles a su lado, y por saber que en 3 semanas (quizás incluso algo menos) voy a volver a tenerlo, sino al darme la vuelta en la cama, al menos sí en la playa, en los paseos, en las noches de fiesta, viendo una pelicula, o en un picnic improvisado entre piedras de castillos medievales. Y no puedo estar triste pero tampoco puedo dejar de echarlo de menos, y de creer que todos los problemas diarios serían más llevaderos si pudiese descansarlos en su boca y en sus brazos.

No sé como, pero siempre acabo escribiendo de él, por él, casi hasta para él.