Hace más de cuatro meses que esté blog se cerró. De manera implícita, pero se cerró. Desde que supe que no volvería a escribir en él, me plantee muchas veces el post despedida que después de casi tres años esto merecía. Al principio no quise hacerlo y después fue dejando de tener sentido. Ahora, sin embargo, echando un vistazo a los antiguos blogs que leía, he visto tantos blogs "inacabados" que me ha dado pena dejar éste así. Sin despedida. Estoy segura que ya nadie pasa por aquí, pero por si alguien vuelve (o entra por primera vez) y se pregunta que pasó con pequeña, pues aquí va mi despedida.
Este blog nació con la intención de escribir pequeños relatos, practicar una de las cosas que más me gustan que es escribir. Nació por las ganas de comunicar lo que sentía a través de palabras... Al final se convirtió en un diario donde dejaba plasmado la parte de mi vida que absorbía el resto. Todo era EL y entre medias pues contaba otras cosas. Después de tres años EL dejó de tener sus mayúsculas y ha pasado a ser él en minúsculas... Y en el intento de alejarme de todo lo que dolía, lo primero que supe era que para cortar por lo sano también tenía que olvidarme de este blog donde está relatada toda nuestra historia. Me ha dado pena cerrarlo del todo, porque, con el tiempo, seguro que quiero recuperar algunas de las historias que escribí, pero tenía claro que ya no volvería a escribir aquí.
Así que me despido. Ya sabéis porque nunca volví. Si alguno de los que llegue a considerar amigo se pregunta como estoy... Pues estoy bien. Sigo con mi vida, a mi manera. Estas navidades, cuando le di las gracias a un amigo por como me ha ayudado en este final de año, me dijo... "Gracias a ti por la alegría que derrochas". Para mi es lo más importante. Seguir disfrutando con las cosas que merecen la pena. Seguir caminando, aunque ahora lo haga sola.
Un beso a todos los que me habéis hecho compañía durante estos tres años de blog. Y quien sabe, quizás vuelva con un nuevo blog sinónimo de nueva vida, a martirizaros con mi día a día...
jueves, 25 de febrero de 2010
lunes, 12 de octubre de 2009
Miedo, impotencia y otras preocupaciones.
No sé que hacer. Supongo que esperar es lo único que puedo hacer, pero me siento impotente y además tengo miedo. Miedo a que todo se haya acabado y yo no me haya enterado. Miedo a que detrás del resto de problemas esté escondiendo la necesidad de alejarse de mi.
EL está agobiado, preocupado o desilusionado. No sé si es una de las tres cosas, si son las tres o si incluso hay más. Hay cosas que explican ese bajón, que explican su estado de ánimo. Pero a veces tengo la sensación de que yo me incluyo en el lote.
Me prometí a mi misma que no iba a dejar que la mala racha pudiera con nosotros y no pienso rendirme. Me prometí que intentaría dejarle espacio para que se encontrara a sí mismo y que volviera a ilusionarse. Que no le iba a presionar, que no iba a ser una carga más. Todo eso me prometí porque he visto como buenas relaciones se han venido a bajo por no entender que el otro no necesita o no puede dar en ese momento lo mismo que tú. Yo puedo seguir necesitando el lado "romántico" de la relación y ÉL ahora mismo tiene otras cosas que le preocupan más en la cabeza como para andar en "te echo de menos" o "te quiero mucho".
Y aunque como he dicho, no pienso rendirme, a veces el miedo me puede y me vengo a bajo. Sólo es un ratito pero no lo puedo evitar (como ahora). Me da pánico que ya no le ilusione estar conmigo, que ya no tenga ganas de mi y que tras unas semanas más así, me diga que se acabó.
No soy tonta, así que tras los primeros días de tener esa sensación, decidí preguntarselo directamente. Porque lo único que tengo claro es que si no quiere estar conmigo prefiero que me lo diga directamente y lo antes posible. Así que tres veces se lo he preguntado (de distintas maneras) en las últimas tres semanas. La última le pregunté directamente que si estaba seguro de querer seguir estando conmigo (más directa imposible). Me dijo que sí. Me hubiera gustado rotundidad, un por supuesto te quiero muchísimo y no puedo vivir sin ti, pero sé de sobra que no siempre salen esas palabras, que a veces todo pesa demasiado para poder sentir así. Así que confié en su sí, y me sigo aferrando a él, cada vez que noto su apatía, su dejadez o su tristeza.
El miedo, por un lado, y por otro la impotencia. Olvidandome de mi, y de mi lado puramente egoísta, estoy preocupada por EL. Nunca lo había visto así. Sabía que había estado así antes, pero nunca lo había visto así porque cuando estaba conmigo se le pasaba en un rato. En un día a lo sumo. Enseguida volvía a sonreir y se relajaba, o al menos eso notaba yo. Ahora, sin embargo, no he conseguido tener ese efecto sobre él. Ni hay nada que consiga ilusionarlo un poco. El monociclo, quizás. Creo que es lo único que lo relaja. Pero no es suficiente. Necesita ilusionarse con su futuro, verlo claro, pero por ahora no lo consigue.
A veces desearía poder llevarmelo lejos de todo lo que le duele. Me gustaría poder protegerlo contra todo y verlo reir. Es inquieto y le gustan los retos y verlo ahora así... Aburrido creo que es la palabra. Y no poder hacer nada, absolutamente nada para ayudarlo. Alguna vez he pensado que si hicieramos planes a corto plazo, que EL viera que las cosas van saliendo (ir buscando ya trabajo en Madrid-Barcelona) comenzar a acercarnos... Pero otras pienso que para EL hay muchas cosas que debe solucionar antes que eso y puede que sea más presión que ilusión para EL.
Así que no sé. No sé cómo puedo ayudarlo. Yo por mi parte y para poder ser suficientemente fuerte para intentar aguantar por los dos, he empezado a buscar cosillas en Madrid y Barcelona. Ya sabéis, cambiar las preferencias en infojobs, y dar alguna vueltecilla por ahí mirando opciones. Ahorrar para poder afrontar dificultades económicas que pueden venir al irnos sin que alguno de los dos tengamos trabajo y cosas así. Algo que me haga ilusionarme a mi, para poder tirar con fuerza para adelante.
Sé que suena a cursilería barata pero es cierto. Si sé que me quiere, que quiere estar conmigo, teniendo esa certeza, puedo aguantar la racha que venga. Pero me hace falta a mi lado.
Así que ya sabéis cual ha sido la parte triste del Camino. Lo que ha empañado mi viaje. En próximos días iré contando algunas cosas más, espero que más alegres que tristes, para poder hacer justicia a la experiencia.
Un beso para todos.
EL está agobiado, preocupado o desilusionado. No sé si es una de las tres cosas, si son las tres o si incluso hay más. Hay cosas que explican ese bajón, que explican su estado de ánimo. Pero a veces tengo la sensación de que yo me incluyo en el lote.
Me prometí a mi misma que no iba a dejar que la mala racha pudiera con nosotros y no pienso rendirme. Me prometí que intentaría dejarle espacio para que se encontrara a sí mismo y que volviera a ilusionarse. Que no le iba a presionar, que no iba a ser una carga más. Todo eso me prometí porque he visto como buenas relaciones se han venido a bajo por no entender que el otro no necesita o no puede dar en ese momento lo mismo que tú. Yo puedo seguir necesitando el lado "romántico" de la relación y ÉL ahora mismo tiene otras cosas que le preocupan más en la cabeza como para andar en "te echo de menos" o "te quiero mucho".
Y aunque como he dicho, no pienso rendirme, a veces el miedo me puede y me vengo a bajo. Sólo es un ratito pero no lo puedo evitar (como ahora). Me da pánico que ya no le ilusione estar conmigo, que ya no tenga ganas de mi y que tras unas semanas más así, me diga que se acabó.
No soy tonta, así que tras los primeros días de tener esa sensación, decidí preguntarselo directamente. Porque lo único que tengo claro es que si no quiere estar conmigo prefiero que me lo diga directamente y lo antes posible. Así que tres veces se lo he preguntado (de distintas maneras) en las últimas tres semanas. La última le pregunté directamente que si estaba seguro de querer seguir estando conmigo (más directa imposible). Me dijo que sí. Me hubiera gustado rotundidad, un por supuesto te quiero muchísimo y no puedo vivir sin ti, pero sé de sobra que no siempre salen esas palabras, que a veces todo pesa demasiado para poder sentir así. Así que confié en su sí, y me sigo aferrando a él, cada vez que noto su apatía, su dejadez o su tristeza.
El miedo, por un lado, y por otro la impotencia. Olvidandome de mi, y de mi lado puramente egoísta, estoy preocupada por EL. Nunca lo había visto así. Sabía que había estado así antes, pero nunca lo había visto así porque cuando estaba conmigo se le pasaba en un rato. En un día a lo sumo. Enseguida volvía a sonreir y se relajaba, o al menos eso notaba yo. Ahora, sin embargo, no he conseguido tener ese efecto sobre él. Ni hay nada que consiga ilusionarlo un poco. El monociclo, quizás. Creo que es lo único que lo relaja. Pero no es suficiente. Necesita ilusionarse con su futuro, verlo claro, pero por ahora no lo consigue.
A veces desearía poder llevarmelo lejos de todo lo que le duele. Me gustaría poder protegerlo contra todo y verlo reir. Es inquieto y le gustan los retos y verlo ahora así... Aburrido creo que es la palabra. Y no poder hacer nada, absolutamente nada para ayudarlo. Alguna vez he pensado que si hicieramos planes a corto plazo, que EL viera que las cosas van saliendo (ir buscando ya trabajo en Madrid-Barcelona) comenzar a acercarnos... Pero otras pienso que para EL hay muchas cosas que debe solucionar antes que eso y puede que sea más presión que ilusión para EL.
Así que no sé. No sé cómo puedo ayudarlo. Yo por mi parte y para poder ser suficientemente fuerte para intentar aguantar por los dos, he empezado a buscar cosillas en Madrid y Barcelona. Ya sabéis, cambiar las preferencias en infojobs, y dar alguna vueltecilla por ahí mirando opciones. Ahorrar para poder afrontar dificultades económicas que pueden venir al irnos sin que alguno de los dos tengamos trabajo y cosas así. Algo que me haga ilusionarme a mi, para poder tirar con fuerza para adelante.
Sé que suena a cursilería barata pero es cierto. Si sé que me quiere, que quiere estar conmigo, teniendo esa certeza, puedo aguantar la racha que venga. Pero me hace falta a mi lado.
Así que ya sabéis cual ha sido la parte triste del Camino. Lo que ha empañado mi viaje. En próximos días iré contando algunas cosas más, espero que más alegres que tristes, para poder hacer justicia a la experiencia.
Un beso para todos.
viernes, 9 de octubre de 2009
Caminando
Es tarde, tengo sueño y mañana tengo que madrugar que hay que currar, pero no he podido resistirme a escribiros un poco.
Mi nueva ausencia se ha debido a que por fin me fui a hacer mi pedacito de Camino. Y me gustaría poder hacer un balance global, pero sería injusta con la experiencia. He pasado la mayoría de los días arrepintiendome de haber empezado (y nada tienen que ver ampollas, lesiones o cansancio, que por esa parte no me puedo quejar). Sin embargo, cuando hoy, unos días después de regresar, miro hacia atrás, recuerdo mejor los buenos momentos que las tristezas. Y en el fondo, he SENTIDO más el viaje que si lo hubiera hecho todo el día sonriendo. Con esto quiero decir que tengo dos balances a hacer, uno puramente anímico del que supongo que hablaré largo y tendido en futuros posts y otro más "racional" o "histórico" en el que se mezclan los paisajes, el reto físico, la desconexión de casi todo mi mundo, la gente...
Me gustaría hablar sólo de este segundo balance que es el positivo, pero si os uso como desahogo, no queda más remedio que me oigais el balance "negativo" o anímico.
Pero para suerte vuestra, es demasiado tarde, yo me caigo de sueño, y sólo he pasado para dar señales de vida. Así que mis penas y alegrías, se quedan para próximas visitas.
Un beso a todos.
Mi nueva ausencia se ha debido a que por fin me fui a hacer mi pedacito de Camino. Y me gustaría poder hacer un balance global, pero sería injusta con la experiencia. He pasado la mayoría de los días arrepintiendome de haber empezado (y nada tienen que ver ampollas, lesiones o cansancio, que por esa parte no me puedo quejar). Sin embargo, cuando hoy, unos días después de regresar, miro hacia atrás, recuerdo mejor los buenos momentos que las tristezas. Y en el fondo, he SENTIDO más el viaje que si lo hubiera hecho todo el día sonriendo. Con esto quiero decir que tengo dos balances a hacer, uno puramente anímico del que supongo que hablaré largo y tendido en futuros posts y otro más "racional" o "histórico" en el que se mezclan los paisajes, el reto físico, la desconexión de casi todo mi mundo, la gente...
Me gustaría hablar sólo de este segundo balance que es el positivo, pero si os uso como desahogo, no queda más remedio que me oigais el balance "negativo" o anímico.
Pero para suerte vuestra, es demasiado tarde, yo me caigo de sueño, y sólo he pasado para dar señales de vida. Así que mis penas y alegrías, se quedan para próximas visitas.
Un beso a todos.
martes, 15 de septiembre de 2009
Dirty Dancing
Ha muerto Patrick Swayze. No soy muy de fenómeno fan ni nada por el estilo pero cuando me he enterado me he quedado de piedra. Ni siquiera sabía que hacía dos años que tenía cáncer así que no me lo esperaba.Me ha dado pena. No sé. Fue el protagonista de mi primera fantasía sexual y de la que más me ha durado. Eso de ir a un hotel y liarme con el profesor de baile... Una vez creí estar a punto de realizarla... Un profesor de salsa, muy guapo, que mis amigas y yo conocimos de viaje a Tenerife. No pasó nada, por supuesto, pero me pegué un par de bailes...
A lo que ibamos, que me ha conmocionado y quería compartirlo.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Primeras gotas.
Son las primeras gotas y eso quiere decir que se nos acaba el verano. Estoy sentada en el sofá con el balcón abierto y de fondo el repiquetear de la lluvia en la terraza. Es como oir mil crujidillos a destiempo. Como cuando oigo el fuego. Me encanta cerrar los ojos y concentrarme unicamente en ese sonido. Olvidarme de lo que me rodea. Sólo las gotas poco a poco cayendo. Por suerte, no hay coches ni vecinos que distraigan mis oidos. Sólo el agua...
Y el olor de la lluvia, el olor a tierra mojada. El olor del verde. Hace un rato, mientras paseaba cerca de un jardín y comenzaba a chispear podía oler la vegetación por encima del olor de la ciudad. Ese olor intenso a vegetación. Me acordé de mi pueblo, de los paseos por el campo en otoño. Y me gustó la sensación.
Llega mi compañera de piso. Se enciende la televisión y se acabó la magia...
Y el olor de la lluvia, el olor a tierra mojada. El olor del verde. Hace un rato, mientras paseaba cerca de un jardín y comenzaba a chispear podía oler la vegetación por encima del olor de la ciudad. Ese olor intenso a vegetación. Me acordé de mi pueblo, de los paseos por el campo en otoño. Y me gustó la sensación.
Llega mi compañera de piso. Se enciende la televisión y se acabó la magia...
miércoles, 9 de septiembre de 2009
He vuelto.
Pues ya tengo de nuevo conexión! Y eso significa... que os toca aguantarme otra vez. Mis neuras, mis bajones, mis excesos en todos los sentidos...
Y para no desmerecer mis palabras, ahí vamos.
No lo llevo bien.
Y qué no llevo bien? Pues la nueva separación (otra vez ÉL). Y es que estamos muy bien ahora, yo estoy relativamente más segura de mi, o mejor dicho, de nosotros y siento que lo quiero y que me quiere y todo eso. Pero llevo dos semanas y media sin verlo y hablamos poquito y yo no lo llevo nada bien.
Un día sí, un día no hablamos 15 minutillos y no sé si me quedo peor el día que no hablamos o justo después de escucharlo. Tengo una sensación de lejanía increíble y me siento muy sola. ÉL está haciendo el Camino de Santiago y decidimos que sería así como hablaríamos. Dentro de un par de semanas me reuno con Él y su colega pero ni siquiera me puedo ilusionar. Ahora sólo pienso que falta mucho tiempo y que me hace falta estar ahora allí. AHORA!
Y mi rodilla fastidiada, las botas me hacen daño y no puedo prepararme para llevar a buen ritmo los kms diarios. Ahora ni siquiera puedo salir a andar. Reposo durante una semana. Menuda mierda.
Pero bueno, he de tener paciencia. Todo llega.
Gracias por escucharme-leerme un día más.
Espero que todos estéis bien y que mis próximas entradas reflejen un mejor humor.
Y para no desmerecer mis palabras, ahí vamos.
No lo llevo bien.
Y qué no llevo bien? Pues la nueva separación (otra vez ÉL). Y es que estamos muy bien ahora, yo estoy relativamente más segura de mi, o mejor dicho, de nosotros y siento que lo quiero y que me quiere y todo eso. Pero llevo dos semanas y media sin verlo y hablamos poquito y yo no lo llevo nada bien.
Un día sí, un día no hablamos 15 minutillos y no sé si me quedo peor el día que no hablamos o justo después de escucharlo. Tengo una sensación de lejanía increíble y me siento muy sola. ÉL está haciendo el Camino de Santiago y decidimos que sería así como hablaríamos. Dentro de un par de semanas me reuno con Él y su colega pero ni siquiera me puedo ilusionar. Ahora sólo pienso que falta mucho tiempo y que me hace falta estar ahora allí. AHORA!
Y mi rodilla fastidiada, las botas me hacen daño y no puedo prepararme para llevar a buen ritmo los kms diarios. Ahora ni siquiera puedo salir a andar. Reposo durante una semana. Menuda mierda.
Pero bueno, he de tener paciencia. Todo llega.
Gracias por escucharme-leerme un día más.
Espero que todos estéis bien y que mis próximas entradas reflejen un mejor humor.
domingo, 30 de agosto de 2009
En coma.
Hace muchíiiisimo que no paso por aquí. Y no, esto no está muerto, más bien en coma. El motivo por el que no escribo es simple. No tengo internet. Es cierto que en el curro sí que tengo o que podría irme a un ciber pero surgen problemillas. Ya no vivo en Sevilla sino en el aljarafe. Y me da más pereza salir, coger el coche e ir en busca de algún lugar donde poder conectarme.
También es cierto que aún ando adaptandome y no hago mucho, sobre todo por el calor que sigue haciendo. Además he de preparar mis examenes de Ingles (voy cuesta bajo, de culo y sin frenos como dicen en mi pueblo) y preparar mis piernas para caminar, porque si Dios quiere me voy unos días a finales de septiembre al Camino.
Así que eso, sólo quería pasarme para dar señales de vida. Para excusarme por la ausencia y para no dejar morir el blog. Volveré pronto, muy pronto esta vez. Lo prometo.
Un beso para los que aún entreis por aquí.
PD: Sigo leyendo a mis dos o tres blogs desde el trabajo (muy de vez en cuando pero intento no perderos) sólo que no suelo dejar comentarios.
También es cierto que aún ando adaptandome y no hago mucho, sobre todo por el calor que sigue haciendo. Además he de preparar mis examenes de Ingles (voy cuesta bajo, de culo y sin frenos como dicen en mi pueblo) y preparar mis piernas para caminar, porque si Dios quiere me voy unos días a finales de septiembre al Camino.
Así que eso, sólo quería pasarme para dar señales de vida. Para excusarme por la ausencia y para no dejar morir el blog. Volveré pronto, muy pronto esta vez. Lo prometo.
Un beso para los que aún entreis por aquí.
PD: Sigo leyendo a mis dos o tres blogs desde el trabajo (muy de vez en cuando pero intento no perderos) sólo que no suelo dejar comentarios.
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